Balance olímpico y una actuación que invita a seguir creyendo

Balance olímpico y una actuación que invita a seguir creyendo 

La participación del seleccionado argentino de seven, más allá de las aspiraciones de los propios protagonistas, fue conmovedora y de mucho aplomo. Seguramente habrán cosas para corregir –como bien pueden ser cuestiones disciplinarias (y que no afectan solo a esta modalidad)–, pero lo mostrado desde el juego y desde el carácter ha sido digno de destacar.

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Fotografía: @tutemoroni

No faltarán quienes sugieran la idea de haber conseguido una derrota digna contra el combinado británico o el neozelandés, bastó ver el desconsuelo de los jugadores para entender que el equipo tenía hambre de más, de mucho más. La ajustada derrota contra Fiji, que finalmente conseguiría el oro, la caída en tiempo suplementario contra el otro finalista, fueron derrotas, sí, pero sirven para ubicar el nivel que poseen este equipo argentino.

Pero así como hubieron derrotas dolorosas, hubieron victorias importantísimas, de esas que rozan la épica. La primera frente a Estados Unidos, por cómo se dio el desarrollo del partido, parecía improbable que suceda lo que finalmente sucedió. Y que agregar del encuentro frente a Australia, con las lesiones acumuladas y siete minutos para levantar un 21-0 en contra. Probablemente Matías Moroni sea uno de los más recordados de esta vuelta del rugby a los Juegos Olímpicos para Argentina, o nos podremos seguir preguntando que hubiese sido con la explosión de Rodrigo Etchart en cancha. Nada que reprochar, nada que cuestionar. El paso de los Pumas seven por Río 2016 fue, en mi opinión, exitoso, el análisis siempre dependerá del análisis que se haga de la coyuntura y no el resultado crudo.

En este sentido, considero el sexto puesto totalmente anecdótico, pero sin caer en la hipocresía: ojalá hubieran alcanzado el objetivo de la medalla. El nivel era alto, eso tampoco se puede desconocer, además de los candidatos de siempre se sumó el equipo japonés y claramente este equipo. Pero tal como le expresó el capitán argentino, Gastón Revol, luego de finalizar la competencia a la UAR: “demostramos que somos un equipo con un carácter tremendo, que sabe salir de los momentos difíciles. Me voy tranquilo. El objetivo principal era dejar la vida, y eso ocurrió”.

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