Choiques: “Somos Argentina y somos un seleccionado, tenemos que responder a esto”

Choiques: “Somos Argentina y somos un seleccionado, tenemos que responder a esto”

Pasadas algunas semanas del Mundial de seven universitario de Swansea y, Nacho Fondevila, integrante del seleccionado argentino (Choiques) que nos representó en la especialidad, nos dedicó unos minutos para reflexionar acerca de lo que fue aquella gran experiencia. Hizo un repaso desde los primeros entrenamientos, las concentraciones, el trabajo que conllevó lograr el objetivo de viajar y mucho más. Por supuesto, no pudimos evitar preguntarle acerca, también, de su querido equipo de Medicina.

 

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– ¿Cómo te enteraste de que se estaba conformando un seleccionado y que, como si fuera poco, se estaba preparando para disputar un mundial?

– Todo arrancó el año pasado, en agosto o septiembre, nos empezaron a comerntar los entrenadores que irían 3 tres jugadores de cada universidad a algunos “trials” en Centro Naval, pero no sabíamos a dónde apuntaba. Nos enteramos con más certeza en el primer trial, que éramos alrededor de cincuenta, que estábamos conformando el seleccionado URBA Norte, y que, a su vez, se estaba formando el seleccionado URBA Sur. A esto, se le sumaba que, al otro año, complementado con los chicos del interior, se terminaría de conformar el seleccionado nacional de seven.

 

– ¿Cómo tomaste la noticia de que ibas a estar?

– Era todo bastante loco, de repente estaba metido en un seven, ¡que en menos de un año me iba a ir a un mundial! Al principio nadie entendía mucho, era muy difícil de transmitir. Sabíamos con claridad que se estaba conformando un seleccionado, ahora, si se iba a cumplir o no lo del mundial, todavía sentíamos que estaba en veremos, por el tema de la plata, los sponsors.

– Hubieron cuestiones un tanto engorrosas desde el punto de vista organizativo, ¿no?

– Sí, al principio las cosas se estaban armando de una manera, pero después se fue metiendo la Feduba, por lo que todo empezó a tomar un rumbo distinto. Nosotros sabíamos que, la motivación de jugar y armar el seleccionado, era pura y exclusiva de los jugadores, después, el tema de llegar a jugar el mundial lo veíamos por una ventana muy chiquita. Lo que sí hay que admitir es que, a partir de febrero, se empezaron a organizar concentraciones una vez por mes, íbamos quedando cada vez menos y ahí ya la realidad del mundial era cada vez más grande. No porque fuéramos menos, sino porque notábamos que el tema de la organización era cada vez más serio, teníamos más herramientas para solventar el pasaje, a pesar de que eso fue todo auto-gestionado, sumado al cambio de gobierno, habían varias cuestiones para pensar que no se podía llegar a dar.

– Por lo que decís el panorama no parecía muy alentador. 

– En general estábamos todos evitando involucrarnos sentimentalmente con el mundial, porque realmente eran muchos los factores que te hacían pensar que podías no viajar, no por el hecho de no quedar, sino por no llegar. Pero bueno, como te decía, nos empezaron a dar más herramientas, se implementaron unos bonos para contribuir y que a muchos ayudó a bancar los pasajes, después la organización ya empezó a reservar los pasajes, se veía que las cosas iban tomando forma.

– ¿Y hubo algún tipo de ayuda para pagar los hospedajes o solventar gastos allá?

– No mucho, el hospedaje en Swansea, los pasajes y la inscripción la bancamos nosotros; después, con la ropa, la URBA nos ayudó con el 50% del costo y nos asignó una ayuda $1.100 por jugador para toda la estadía, por lo que económicamente era así, era prácticamente bancárnoslo nosotros mismos.

– ¿Y qué tal el grupo?

– Impecable, desde antes el viaje –ni siquiera en le día a día– del torneo, desde la última concentración que éramos 14 y quedamos 12, ya se veía un grupo muy bueno, muy unido, agradeciendo constantemente a los entrenadores por el esfuerzo que estaban haciendo; sabíamos que estábamos ahí porque habíamos hecho un esfuerzo muy grande y eso creo que no unió muchísimo.

– Me imagino, después de todo el trabajo de grupo previo: salir a vender los bonos, pelearla contra un montón de cosas como nos fuiste contando sólo por el hecho de alcanzar el objetivo, suelen ser cosas que unen.

– Sí, totalmente, hubo mucho sacrificio y era todo a pulmón, con el único fin que era viajar. Los chicos unos “cracks”, por suerte éramos muy compatibles, había gente que no nos conocía y nos decía que parecíamos un grupo que se conocía de toda la vida. Y la verdad que no, hace un año éramos 40 y ahora, un mes antes del mundial, sólo quedamos 12 y nos habíamos visto una sola vez antes de viajar. Así que, la verdad, que nos tocó un grupo humano muy bueno.

 

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– Te llevo al día del debut, contra España, ¿qué recuerdos tenés de ese partido?

– Está buena la pregunta, porque ahí fue cuando se empezó a sentir el mundial en serio. Estar concentrando desde una hora antes, en un lugar techado, con todos los materiales, ahí te das cuenta que no tenés excusa para no rendir bien, tenés todo para prepararte, para jugar, para la recuperación post partido. Se empieza a sentir, obvio, que todos esos materiales que hay y ese poco margen de error –que es bastante personal, porque como ya te digo, te dan todo para que rindas al máximo– te pone la presión de lo que es realmente un mundial y jugar a ese nivel.

– ¿Y puntualmente el partido?

– Y bueno, teníamos a los españoles ahí en frente, que eran un buen equipo, y salimos a jugar con todas las ansias de ganar. Se dio un partido que no esperábamos, hicimos un buen partido y nos llevó a pensar que podíamos apuntar a algo. La verdad es que estuvimos todo el partido palo a palo y perdimos por dos conversiones, no es que perdimos por mucho.

– ¿Tenían ya referencias de cuáles eran los equipos más fuertes del Torneo?

– Sí, sabíamos que los mejores equipos eran Gran Bretaña, Australia, Francia, España e Italia.

– ¿Tuviste la chance de hablar con jugadores de esos países, para ver como se organizaban?

– La verdad que sí, y es una locura. Hay un desarrollo del rugby universitario a nivel mundial del cual estamos muy lejos, tiene un nivel de planificación comparable con cualquier seleccionado argentino mayor, y sí, los entrenadores tienen contratos, los jugadores tienen planificaciones anuales. Tienen otros medios.

– Es que, tal vez, el ámbito universitario ocupa otro lugar en otras partes del mundo

– Exactamente, vos lo dijiste, es así. Y puntualmente en lo deportivo, sólo es comprable con los clubes de acá, están ahí todo el tiempo, hacen torneos más seguido, están juntos, se conocen más. Y los bancan las federaciones, en los seleccionados más grandes se encargan de todo y los jugadores no ponen ni un peso. Después, los más chicos como República Checa o Namibia, la verdad es que no lo sé.

– Y a propósito de los equipos fuertes, ¿pudieron ver cómo entrenaban?

– Tuvimos la suerte, sí, y hasta pudimos entrenar con Gran Bretaña. Al segundo día vinieron los entrenadores y nos dijeron que la planificación del día iba a ser entrenar por la mañana con ellos, nosotros no lo podíamos creer.

– ¿Cómo los recibieron los británicos? ¿Cómo fue el entrenamiento en general?

– Nos recibieron muy bien, hicimos una entrada en calor general y después hicimos una tocata australiana. Ahí, sin tackle, ya empezamos a sentir el rigor y la velocidad de juego que tienen. Me acuerdo que uno de los chicos, se cruzo más adelante con uno de los entrenadores de ellos y le dijeron que por lo visto en ese entrenamiento no pensaban que estuviésemos a la altura, pero que partido a partido vio un avance increíble en nuestro juego. Y fue así, en el entrenamiento nos hicieron tres millones de tries, entraban por todos lados, pero bueno estábamos ahí y no te digo que nos temblaban las patas, pero era todo muy nuevo

– Y sí, es imaginable, una falta de experiencia total, en todo sentido.

– Es que sí, absolutamente. En ese momento éramos postes en el medio de la cancha. A partir de eso, lo que nos planteamos como grupo, y lo que el capitán nos planteó de muy buena manera, fue el hecho de que le teníamos muchísimo respeto a los jugadores que teníamos en frente, no como jugadores en sí, porque no los conocíamos, pero si como país, porque sabíamos todo le desarrollo que tenían detrás. Había un respeto al contexto en general y entendimos que les teníamos que empezar a faltar un poco el respeto, a mostrar lo que tenemos.

– ¿Crees que ahí estuvo la clave para poder mostrar su mejor versión?

– Partido a partido fuimos dándonos cuenta de que sí, que estábamos respetando mucho al que teníamos en frente y que había que ir para adelante, ir también nosotros a buscar le partido. Ese fue un planteo que, por lo menos a mí, me resultó muy interesante. Mismo, después, lo comentábamos entre nosotros y nos dábamos cuenta de que eso había sido fundamental, nos abrió las puertas a mostrar algo más, poder marcar tries en todos los partidos.

– Si te hago elegir un momento de todo el mundial, ¿con cuál te quedás?

– Creo que con la entrada, la ceremonia inaugural. Sobretodo la parte en la que entramos cantando por Argentina. Ahí nos dijimos a nosotros mismos “che, fijémonos dónde estamos, somos Argentina y somos un seleccionado, tenemos que responder a esto”. En esa caminata no parábamos de cantar que éramos argentinos. Ahí tomamos conciencia y sabíamos que llegábamos para pisar fuerte y molestar al resto de los equipos, y así fue.

– Hiciste varios tries en el mundial, te acordás de alguno en particular?

– Del primero, contra Malasia. Me acuerdo que fue desde un scrum, primera vez que estaba formando como hooker, salgo de la formación y veo que la pelota estaba ahí, libre y bueno, la agarré y empecé a corrar (risas). Eso la verdad me ayudó bastante a tomar confianza.

Último partido y había que despedirse del mundial, ¿qué sensaciones te quedaron?

– Mirá, el último partido no terminó más para nosotros, después de que terminó, nos quedamos ahí en la cancha, no nos queríamos ir. Primero aplaudimos a los checos, después ellos se dieron cuenta que nos tenían que aplaudir a nosotros, nos sacamos fotos y no nos queríamos ir de la cancha, porque una vez que nos íbamos no la íbamos a volver a pisar más, se terminaba todo y teníamos una emoción tremenda. Los checos también, si bien creo que fue uno de los peores equipos, nosotros los animábamos y ellos no entendían nada. El último partido fue dejarlo todo, los 14 minutos que duraba, no quedaba otra, si había que romperse había que romperse, porque se terminaba ahí. Fue un partido muy duro desde lo físico, pensábamos que iba a ser mas fácil, pero no, ellos pusieron lo suyo y ninguno quería resignar nada.

– Para cerrar, te aprovecho y te consulto por la actualidad de Medicina.

– La verdad es que no estamos en el mejor momento, estamos un poco complicados de gente, jugamos los últimos partidos con la cantidad justa y tuvimos una seguidilla de partidos complicados. Pero sabemos que, las veces que tuvimos buen número, hicimos buenos partidos, entonces sabemos que si tenemos más gente, vamos a tener más resto. Así que, estamos esperando que llegue la segunda mitad el año, tomar ritmo nuevamente y encararlo de la mejor manera.

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2 Responses

  1. Perdon mi cuelgue… por que no sale mas info del torneo universitario?

  2. Consulta para desde abajo y para todos. Que hay de cierto que hay un nuevo formato de seven? Que para que los equipos puedan jugar el seven de la URBA, OBLIGATORIAMENTE deben jugar el nocturno de Olivos, el de San Martín y nose cual otro más…

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